Los márgenes sonoros de Javier Colis

Empieza un nuevo año y escuchando el último disco de Javier Colis me pregunto qué le pasa a este país. Creo que lo sé bien pero para ello habría que diseñar un nuevo blog que aborde el problema desde un punto de vista antropológico, histórico, social y cultural. Para encontrar cosas personales y con una calidad especial en España hay que rascar bastante para dar con los auténticos músicos alternativos que están ocultos bajo la ponzoña que nos hacen tragar tanto medios que se consideran alternativos, como el caso perdido desde hace años de los grandes medios. Llevo un par de semanas rascando. Estos últimos días me he zambullido en el universo del para mí desconocido Javier Colis y su Nadie en el espejo (Luscinia Discos, 2016). Un músico curtido en el underground madrileño desde los 80, con un sonido muy particular y personal, a la sombra y al margen de la escena actual. A raíz de la publicación del disco de Forastero El submarinista en el tejado (Lovemonk, 2016) me interesé por algunos nombres que no conocía de esta banda madrileña. Todos son grandes músicos, pero la guitarra me llamó mucho la atención. Capa rascada. Así di con Javier Colis. Discos como Nadie en el espejo suponen ese tipo de trabajos que poseen una sensibilidad especial, con un sonido personal afilado y lleno de matices.

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Javier Colis – Espiral

Siempre tengo la sensación de que músicos de la talla de Javier Colis en otros países recibirían un trato muy diferente. Sólo reconocemos a muchos artistas patrios cuando fuera se interesan por ellos. Esto es muy español. Esperar el eco que con el tiempo llega desde fuera para que posteriormente, desde una visión hipócrita, ensalzarlo. Ese sentimiento de inferioridad e inseguridad nos acompaña desde hace siglos. Está metido en nuestro ser. No se confía en lo que somos y podemos llegar a ser. Así nos luce el pelo.

Sólo desde este prisma es comprensible que figuras como la de Javier Colis pasen inadvertidas, excepto para unos cuántos. Es increíble la poca difusión de este tipo de discos, aunque no me extraña porque sé en el país que vivo. También me gusta pensar que su sino maldito hace que luzcan con ese halo especial. Porque este es un disco oscuro e hipnótico. El espectáculo sonoro comienza con el tema Espiral que ya desde el minuto uno nos atrapa con esas guitarras loopeadas que nos arañan con la tensión de los violines. Seguimos descendiendo a la locura con el tema Ha venido tu boca, entre progresiones disonantes y esa reverberación que está presente en todo el disco. Tiempo ahora para el lenguaje críptico de No está bien, que amplifica esa sensación de inquietud que empezamos a sentir poco a poco. Todo un temazo. Nos paramos a tomar aire con la delicada Mono no aware. Las piezas instrumentales de corta duración como este tema suponen las pequeñas joyas de este disco.  Cada detalle tiene sentido. Varios riffs repetitivos, elaborados con loops, sirven como base para envolverte con el efecto del slide En deconstrucción #2. Muchos de los temas de este disco nacen como piezas construidas a través de loops dibujados hábilmente. Ese recurso basado en la repetición te engancha y no te suelta. Te hipnotiza. Algo parecido ocurre en Je vous salue, Marie con ese aire afrancesado de sofisticación y crudeza. Drácula enamorado es uno de esos cachitos instrumentales con ese gusto por el detalle que mecen el oído para dar paso a la furia del tema Plan B con un Javier Colis en modo Tom Waits. Si esto lo hace el artista estadounidense perdemos el culo. Mientras aquí ,ni nos enteramos que hay gente que puede estar a la altura. Los loops de guitarra se transforman en arpegiadores de synthers de una manera muy hábil En deconstrucción #1,  en esas esencias de corta duración que pueblan el disco. En Gran Vía 62, blues Javier Colis impregna de su personalidad algo tan trillado como es el blues para ofrecer el contrapunto a este estilo. El disco va llegando a su recta final y todo se vuelve más turbio con Influx Ground Control, un temazo que hace gala de todos los recursos que acompañan a este disco y a esa atmósfera de experimentación presente en todo su desarrollo. El disco se cierra con Una sombra, que languidece con el lamento del ebow para hacernos sentir que esto llega a su fin.

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Javier Colis

Nadie en el espejo supone toda una experiencia sonora muy personal de su creador Javier Colis, un artista que sabe sonar así mismo y eso dice mucho en los tiempos actuales. Doce cortes muy variados entre sí con el denominador común de la hipnosis mediante loops de guitarra que se verán envueltos por una lírica delicada y al mismo tiempo visceral. Músico y disco imprescindible para creer en otros caminos sónicos.

Autor entrada: Ruido Rojo

Ruido Rojo
Fanzine radiofónico sobre géneros y grupos poco ortodoxos. Buceo en las cloacas de internet para pescar piezas musicales. Ivvox Ruido Rojo

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