I COLOQUIO CANNABIS TERAPÉUTICO

La cara humana del cannabis terapéutico y medicinal

Hace unas semanas Yesweskunk organizó el I Coloquio de Cannabis Terapéutico y Medicinal celebrado en Granada, en el que el cannabis terapéutico era el punto de unión entre pacientes y profesionales, de la medicina y el derecho. A diario leemos mucho acerca de estudios científicos o leyes que regulan la marihuana. Y es lógico que estos textos proliferen porque, a estas alturas, aún seguimos anclados en el prohibicionismo cuando en el resto del mundo se está avanzando mucho, dadas las evidentes propiedades de la planta. En este artículo nos hemos centrado en la parte humana. Hemos hablado con enfermos crónicos que han encontrado una puerta abierta a la esperanza al descubrir el cannabis medicinal.

“Estoy muy agradecida de que os hayáis desplazado hasta aquí porque creo que como yo, muchos de nosotros no teníamos ni idea. Soy enferma de fibromialgia y la enfermedad se ha ido agravando. Soy una de las personas más jóvenes de la asociación en Granada. Tengo 43 años, pero tengo la calidad de vida de una persona de 60. A través de un amigo descubrí las galletas. Me resistía a fumar marihuana porque soy exfumadora desde hace muchos años y quería conservar todas mis facultades. Aunque no es una solución a lo que me ocurre, cuando ya no puedo más, parto la galleta en pequeños trozos, me como uno de ellos y me alivia. No sé de donde salen, las hace una chica y mi amigo me facilita las galletas y aceites para masajes y para la comida. Pero no sé qué cantidades tengo que tomar según mi peso”.

Es una de las muchas intervenciones de pacientes en el I Coloquio de Cannabis Terapéutico y Medicinal. Tras compartir cada caso personal, uno de los invitados responde. En este caso lo hace Carola Pérez, fundadora de la asociación de usuarios terapéuticos Dosemociones:

“Lo primero que tendríamos que saber es qué llevan estas galletas. Porque ella te está dando una, pero cuando haga otras van a ser totalmente diferentes porque los lotes van cambiando de unos a otros y a lo mejor no tienen el mismo cannabis. Ella te quiere ayudar, pero si no te dice que llevan no te está ayudando y no es justo. Somos nosotros los pacientes los que tenemos que exigir al que nos vende o el que nos dona que nos dé información. Ya está bien de parecer que nos están haciendo un favor. También en los clubes ha pasado que nos dan la merma, que es lo que sobra, y se ponen una pegatina de qué bueno soy, pero nos están dando las sobras. Si quieres ayudar al enfermo, ¡dale lo mejor! Si quieres ayudar al enfermo, ¡dile qué tiene esa galleta! ¡enséñale a hacerla! Entiendo que el miedo lleva a que pasen estas cosas. Hay un estudio que demuestra que, que el cannabis sea ilegal hace que sea menos terapéutico porque el estrés que nos genera ir a buscarlo, encontrarlo o movernos con él hace que no nos siente tan bien. Cuando voy a recoger el Tramadol no tengo que mirar para los lados, y estoy cogiendo algo muchísimo más grave.Y en cambio con el cannabis sí me pasa”.

el-lado-humano2

 

La dinámica de la tarde fue muy parecida a esta que acabas de leer. Los pacientes compartían su caso y preguntaban sus dudas: dosis que podían tomar, formas de ingerir el cannabis… A pesar de ser una esperanza, es un mundo totalmente desconocido para los verdaderos interesados en que el cannabis medicinal sea legal y accesible en nuestro país. Quisimos profundizar y acercarnos un poco más a la experiencia de dos mujeres, enfermas crónicas, que han querido dar sus nombres y apellidos porque, como dijo Carola Pérez, es hora de salir del armario y de que este tema sea tomado en serio por las autoridades.

“El cannabis no te cura, pero te da un respiro en un día tan largo” Doreen Carroll

 

YWS – ¿Cómo descubres que el cannabis puede ayudarte con tu enfermedad?

Mi nombre es Doreen Carroll, vivo en Granada y conocí hace un par de semanas a un representante de la Asociación AMATE, que es una asociación de personas que utilizan el cannabis y que dispensa también. Escucharon mi caso, estoy recuperándome de una enfermedad que podría haber terminado con mi vida y me han dado sobre todo corticoides,  que me han dejado un cuerpo que no es el mío, con muchísimo dolor. Estoy con parches de morfina, pero sigo con la espalda mal. Entonces hablé con esta mujer, me aconsejó probar unas galletas, cosa que hice para experimentar un poco los efectos sobre mí y descubrí enseguida una sensación de alivio en la musculatura del cuerpo. Porque con mi condición ahora, que estoy en silla de ruedas, limitada en el movimiento con bastones, todo mi cuerpo está contracturado. Intento moverlo con una entrenadora personal, pero a veces no sabemos dónde poner la mano.

YWS – ¿Cómo reaccionó tu cuerpo al probar el cannabis?

Fue para mí y una sorpresa el día que probé galletas, al encontrar que mi cuerpo estaba reaccionando, tomando una conciencia de ello mismo. Ya conozco los  músculos de tanta rehabilitación y era consciente de cómo todos ellos estaban reaccionando. Podía estirar el brazo, mantenerme recta… Todas estas cosas son como meditaciones en movimiento.  Tenía la sensación de estar moviéndome de forma natural a cámara lenta y ese efecto a mí me gustó muchísimo. Yo ya esto no lo voy a dejar porque es distinto a lo que hace el parche. El parche me amortigua el dolor, pero sigo con el problema de movilidad, que me duele el cuerpo al moverlo. El cannabis me libera porque es miorrelajante, porque es vasodilatante, me da igual, por lo que sea. Esa sensación me da un poco más de libertad dentro de mi propio cuerpo, eso no tiene precio.

YWS – ¿Cómo te sientes al saber que la planta está todavía prohibida en nuestra sociedad?

Me desespera porque yo que soy de los Estados Unidos y sé que allí hay movimiento ahora que lleva 20 años o más. Creo que España es un país excelente para empujar a favor de esto, precisamente porque tiene una legislación muy favorable al uso individual del cannabis. Ahora me he propuesto implicarme más en una asociación y si hay que escribir cartas, yo antes escribía mucho, la pluma la puedo manejar todavía.

el-lado-humano3

 

YWS – ¿Qué te ha parecido este coloquio y encontrar a más gente que está en la misma situación que tú?

Sorprendente. Me ha sorprendido mucho porque primero, no esperaba ver a tanta gente. Y  segundo, no esperaba ver a gente tan mayor y tan variada. Personas con una patología tan diversa y todo el mundo encontrando cierto alivio.  Porque, como se ha dicho en el coloquio,  el cannabis no te cura, pero te da un respiro en un día tan largo. Me ha sorprendido y me ha gustado también porque hemos compartido una información buena y seria. Ha habido un  contraste entre experiencias personales y profesionales, que trabajan investigan esta materia, que le han aportado seriedad al asunto porque es muy fácil que esto se convierta en un guirigay.

 

“Esto no es vivir, esto es padecer. Vivo con dolor continuo desde hace veintitantos años”

María Asunción Pérez Cotarelo

 

YWS – ¿Cómo descubres que el cannabis puede hacerte bien como enferma?

En mi vida de enferma se han dado dos circunstancias en las que he dado dos caladas a dos canutos y la causa efecto fue maravillosa porque pude comprobar la causa efecto, podía andar como si no me pasara nada. Yo la había probado en infusión pero de esta manera me sientan fatal. Y, como enferma, tampoco quiero fumarla porque ya fumo tabaco como una carretera. Cuando era joven la consumía de manera recreativa, pero ni siquiera así lo hacía sola, sino compartiendo con amigos.

Me enteré del coloquio a través del hijo de una amiga y supe que quería ir por el efecto beneficioso que hizo en mí la vez que lo probé. Le pedí que me consiguiera invitación para poder estar en contacto con otra gente porque yo estoy de morfina hasta arriba. Mi tratamiento es terrible, la gabapentina al máximo, el tramadol mogollón. Esto no es vivir, esto es padecer. Vivo con dolor continuo desde hace veintitantos años.

YWS – ¿Cuánto tiempo hace que estás en esta situación?

Empecé con la artrosis degenerativa hace 20 años. Ahora no puedo hacer nada y al ser muy activa en mi vida anterior, puedes imaginarte cómo está mi cabeza. Hace 15 años ya empezó a ir esto mucho peor. Tenía que ponerme inyecciones de Inzitan para poder seguir. Hace 8 años se convirtió en algo disparatado. Me operaron hace 7 años y tuve que hacerlo en un hospital privado y estos últimos cuatro años he ido en picado.

YWS – ¿Cómo consideras que tratan los médicos a los enfermos crónicos?

Te tratan dejándote. Primero te mandan de un lado para otro. He pasado por un tribunal porque he perdido un montón de dinero en médicos privados y le he tenido que obligar a que me vea un especialista. Ya me he enterado de por qué ocurre esta situación. Los médicos de cabecera tienen un plus si no mandan X personas al mes al especialista.

YWS – ¿Se pasan la pelota los unos a los otros?

Totalmente. Me derivaron a la Unidad del Dolor. Y allí cada vez me atiende una persona diferente, pero todos tienen la misma táctica que es subir la morfina. El primer doctor que me vio fue sensato y me explicó todo con la resonancia, diciéndome que algunos nervios ya estaban afectados y eran resistentes a la morfina, así que ese tratamiento no iba a hacer nada. Yo ya no quiero volver a operarme, lo único que quiero es que me dejen vivir un poquito bien. Que pueda hacer algo en mi vida sin estar inútil. Que pueda vivir sin estar perennemente con un dolor que hay veces que ya no lo puedo soportar, a pesar de que tengo un umbral del dolor altísimo.

YWS – ¿Qué sentiste al descubrir a tanta gente en el coloquio que lo había probado y le había ido bien?

La invitación al coloquio ya fue para mí como si se me abrieran nuevas puertas. Sentí mucha alegría y mucha esperanza. Pero lo que más me impresionó fue el nivel de estudio y el nivel de seriedad que hay ya con esto. Pero también me indignó porque no hay un resultado en nuestra medicina.

El que me invitó al coloquio me ayudó a investigar soluciones y me habló de unas cápsulas que habían salido al mercado y estaban dando muy buenos resultados. Con el nombre de estas fui a la Unidad del Dolor para ver si podían recetármelas y el médico, con guasa, me dijo que fuera al polígono a comprarlas. Imagínate cuál fue mi reacción. Lo que más me indigna es que se trataba del jefe de servicio de la unidad y me trató sin respeto, me prejuzgó. Encima, no es algo que yo me esté inventando, hay evidencias científicas. Por lo menos que lean y luego si ya no están de acuerdo que se lo digan. Tras este episodio ya no me atreví a hacer nada y no he vuelto a buscar estas pastillas.

YWS – ¿Estás de acuerdo en lo que dijo Carola Pérez en el coloquio sobre salir del armario?

Totalmente, lo importante es que esto sea una lucha activa con la cara destapada. Yo soy de Izquierda Unida y nosotros llevamos toda la vida pidiendo la legalización del cannabis.  Ahora mismo quiero trabajar para pedir la legalización pero también apoyo a la investigación. Cuando yo estudiaba había un psiquiatra, Castilla del Pino, que decía que las drogas estaban controladas por el estado. Y esto tiene todo el sentido también actualmente porque los beneficios van para las farmacéuticas y porque, por otro lado, se quitan de en medio a muchos indeseables para ellos, los enganchados.

el-lado-humano4

 

YWS – ¿Qué vas a hacer ahora que sabes que puede haber una solución para tu dolor?

Estuve hablando con Carola Pérez y Mariano García de Palau y, si hace falta, viajaré a Barcelona para que este médico estudie mi caso y me pueda recomendar la dosis que me correspondería para aliviar mi dolor. Necesito un médico, tengo muchas ganas de vivir. (Se desmorona y rompe a llorar).

Y donde me den una ilusión voy a cogerla. (Sigue llorando y se disculpa). El día que me dijeron en la Unidad del Dolor que me fuera al polígono a buscar el cannabis también me recomendaron que fuera a salud mental para que me ayudaran a aceptar mi situación.  Claro que estoy yendo a terapia. Yo soy psicóloga y, por supuesto, sé lo que puede ayudar.  El cambio ha sido tan radical, de ser una persona 100% activa a pasar a lo que yo considero una persona inútil. Me está costando mucho asimilarlo, por eso, cada noticia nueva es para mí y para muchos enfermos en mi situación, es una puerta abierta a la esperanza.

YWS – Has comprado un vaporizador, ¿qué tal con él?

No lo llegué a estrenar. Lo compré en mi pueblo, pero estaba esperando a que alguien me dijera cómo usarlo exactamente. Como te he dicho antes, ha habido dos ocasiones en mi vida en las que he fumado, dos caladas solamente, estando ya enferma. Una de las veces fue en un viaje a Marruecos y noté que andaba mejor. No lo relacioné con lo que acababa de hacer y fueron las personas que me acompañaban las que me dijeron que podía ser por consumir cannabis. La siguiente vez fue en un concierto y noté exactamente lo mismo. Estaba lloviendo y aguanté mucho mejor y eso que el dolor en estas ocasiones es más intenso.

YWS- ¿Con lo bien que te ha sentado no tienes urgencia por usarlo?

Claro que la tengo pero la pido y nadie me hace caso. No sé donde conseguirla.

 

 

Autor entrada: Laura Rueda

Laura Rueda
Desde que tengo uso de razón anoto relatos y crónicas cotidianas en libretas. Tal vez por eso estudié periodismo, porque creo que hay historias que pueden marcar la diferencia y son esas las que me gusta contar. Me interesan la cultura, el arte, el feminismo, el activismo social. Desde hace varios años escribo sobre libertades, centrándome en el movimiento cannábico, entre otras cosas. Otra comunicación es posible y necesaria para el cambio. Me gustaría aportar mi voz a esta necesaria causa.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *