Alicia Castilla y Daniel Vidart, una vida dedicada al cannabis

Alicia Castilla y Daniel Vidart, una vida dedicada al cannabis

Esta es una historia de un activismo sin postureos. De ilusión sin filtros. De amor sin edad. De trabajo cómplice. De pasión desmedida y compartida por una planta que ha demostrado ser esperanza. Alicia Castilla y Daniel Vidart forman un tándem muy particular. Esta investigadora argentina y este antropólogo uruguayo son pareja, se casaron en 2014, y dedican su vida al estudio y activismo de los derechos de la marihuana, demostrando que el movimiento cannábico es bastante diverso y harían falta muchas etiquetas para definirlo.

Alicia Castilla es de Argentina y tiene ahora 71 años. A los 66 se fue a vivir a Uruguay, un país del que esperaba la tranquilidad del retiro. Allí cultivó en su jardín 29 plantas de marihuana como parte de una investigación y y para consumo personal (Alicia descubrió que el cannabis le ayudaba a conciliar el sueño y a dormir mejor). Por este motivo, y por una posesión de 24 gramos de cannabis, estuvo en la cárcel. En aquel momento, 2011, Uruguay aún no estaba inmerso en el proceso de regulación; consumir marihuana en el país no era ilegal, pero cultivarla sí y, aunque pensó que su paso por prisión sería anecdótico, se tiró entre rejas 95 días. Hace poco, en 2016, fue exculpada de toda responsabilidad.

El caso de Alicia Castilla impactó mucho a la sociedad uruguaya, que se puso de su lado inmediatamente y vio injusta su encarcelación. Tal vez porque, como ella misma ha declarado en varias entrevistas, su ejemplo rompió todos los moldes. No se trataba del estereotipo al que todo el mundo asocia la marihuana: joven con rastas y sin estudios. Se había convertido en una activista ilustre, como ella se autodenomina, por haber publicado un libro, Cultura Cannabis y por haber estado encarcelada. Su entrada en prisión, según ha confesado en alguna entrevista, fue lo que motivó el debate en Uruguay sobre la necesidad de la regulación cannábica.

Alicia Castilla es consumidora de marihuana desde hace más de 50 años y vive de la planta desde hace aproximadamente 16 años “sin ser narcotraficante”, como le gusta indicar. El motivo es que se dedica al estudio, edición y escritura de artículos y libros que tienen a la planta como principal protagonista. Desde su estancia en prisión, Alicia adoptó una actitud crítica con respecto al gobierno de Uruguay y la reciente regulación del cannabis. Por eso decidió no registrarse, ya que sostiene que nadie debería controlar la libertad individual de decidir qué consume cada persona o qué cantidad o qué lugar elige para hacer y la actual legislación va en contra del autocultivo.

Alicia Castilla y Daniel Vidart, una vida dedicada al cannabis

Esta escritora argentina, formada en Ciencias de la Educación y Turismo en la Universidad Complutense de Madrid, fue una de las primeras autoras de libros sobre la cultura de la planta en Latinoamérica. En 1997 publicó Cultura Cannabis, un libro que ella misma financió y autoeditó, y que fue todo un éxito editorial: vendió más de 300.000 ejemplares y se sacaron siete ediciones. Es un trabajo dedicado a la planta desde un punto de vista positivo, desmontando teorías que la demonizan. Se convirtió en una referencia editorial cannábica, sin hacer apología de su consumo. En 2005 publicó Cultivo Cannabis, una sencilla y práctica guía que inicia al lector en la cultura y el cultivo del cannabis. Está dirigida, sobre todo, a cultivadores que están comenzando. En ella, Alicia repasa la historia y el papel del cáñamo y su cultivo en una primera parte. En la segunda parte profundiza en aspectos botánicos y técnicos sobre el cultivo del cannabis. “Cultura Cannabis” y “Cultivo Cannabis” son la primera y la segunda parte de una trilogía centrada en la marihuana. El tercer libro será “Culinaria Cannabis”, que como su nombre indica, está dedicado a las gastronomía cannábica e incluirá recetas.

Daniel Vidart es de Uruguay y tiene 96 años. Este antropólogo es conocido en el mundo entero por su extensa y reconocida trayectoria profesional. Ha publicado más de 30 libros y durante la presidencia de Jose Mujica fue su consejero, además de amigo. En 2014 escribió Marihuana, la flor del cáñamo, una respuesta al desconocimiento de la sociedad uruguaya con respecto al cannabis, aprovechando el proceso de regulación. En él se centra en dos líneas que tienen que ver con la planta: su uso recreativo y medicinal en la historia y los múltiples usos que ha tenido el cáñamo en el pasado.

Alicia Castilla y Daniel Vidart, una vida dedicada al cannabis

Marihuana, la flor del cáñamo es un estudio ameno que repasa los acontecimientos históricos del THC y sus cinco usos: el ritual, el terapéutico, el recreativo, el industrial y el gastronómico. Se compone de 250 páginas en las que, además del texto, encontramos ilustraciones en color. Se divide en tres partes: la tesis, la antítesis y la síntesis. Para escribirlo, Daniel Vidart realizó una investigación en Uruguay también en las islas del delta del río Paraná y el la costa chilena. Es una publicación que se compone de contenidos muy interesantes que repasan la historia de la prohibición de la planta y también habla de los movimientos reivindicativos de los usuarios. Una aportación de antropológica, humanista y bien documentada a un debate de actualidad.

Alicia y Daniel están casados desde 2014 y viven junto al mar en El Fortín de Santa Rosa, en Uruguay. Dicen los que escriben sobre ellos que su amor es adolescente y su pasión y curiosidad por el estudio y desestigmatización de la planta, inagotable. Daniel no consume marihuana, pero ha probado muchas sustancias, a las que estudia junto a sus prohibiciones desde los años 60. Castilla insiste en que lo que el gobierno uruguayo ha hecho ha sido regular, no legalizar. Y recuerda que el consumo y cultivo de marihuana está dentro de los derechos individuales que tiene toda persona.

 

 

 

Autor entrada: Laura Rueda

Laura Rueda
Desde que tengo uso de razón anoto relatos y crónicas cotidianas en libretas. Tal vez por eso estudié periodismo, porque creo que hay historias que pueden marcar la diferencia y son esas las que me gusta contar. Me interesan la cultura, el arte, el feminismo, el activismo social. Desde hace varios años escribo sobre libertades, centrándome en el movimiento cannábico, entre otras cosas. Otra comunicación es posible y necesaria para el cambio. Me gustaría aportar mi voz a esta necesaria causa.

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